Actrividad física debe estar presente durante la jornada laboral

No sólo en el tiempo libre tenemos que luchar contra el sedentarismo, la actrividad física debe estar también presente durante la jornada laboral. Lo ideal es pasar dos horas diarias caminando ligeramente.

La evolución en los hábitos de vida ha tenido un impacto directo en nuestra salud. Concretamente, en el sedentarismo, por lo que cada vez hacemos menos ejercicio para desplazarnos de un lugar a otro andando o en bicicleta, y, cuando tenemos tiempo libre lo usamos para descansar en casa. Los cambios en el entorno laboral no favorecen la actividad física, pues los trabajos manuales van desapareciendo gradualmente, y proliferan los trabajos de ocho horas diarias -o más- sentado frente a una pantalla.

Como consecuencia de todo esto, desde el año 1960, el gasto de energía que se produce en el entorno laboral ha decaído en 175 kilo calorías diarias, lo que supone una reducción del 20% de la actividad física. Si se sigue esta tendencia, en 2030, la pérdida podría llegar a ser del 35%. Son datos correspondientes a una guía que publica el British Medical Journal (BMJ) para orientar a las empresas y a sus empleados sobre cómo reducir el sedentarismo laboral, muy presente en las empresas.

A pesar de que nos mantengamos activos físicamente al salir del trabajo, el tiempo que cada día pasamos sin movernos en el trabajo puede tener consecuencias perjudiciales para nuestro cuerpo. Los riesgos más conocidos son la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cánceres, y la muerte prematura. El hacer deporte es muy bueno, de hecho, es lo ideal, pero tan negativo es hacer poco ejercicio como estar muchas horas sentado.

sedentarismo labora

Algunos ejemplos, las personas que pasan más tiempo sentadas tienen, aproximadamente, el doble de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 o alguna enfermedad cardiovascular, un 13% más de padecer cáncer y un 17% más de mortalidad prematura. Otro peligro es la sarcopenia (pérdida de masa muscular), y las alteraciones congnitivas, a nivel psicológico y neurológico. Resumiendo el ejercicio no sólo nos ayudará a mejorar la productividad, que es lo que quieren las empresas, sino que también contribuirá a prevenir enfermedades que pueden impedirnos hacer nuestro trabajo, como la depresión, la pérdida de memoria, o los cambios de humor.

El 60% del tiempo que pasa la gente estando despierta son horas sedentarias, y que entre las personas que trabajan en una oficina, el 65-75% de su tiempo lo pasan sentados, por lo que un grupo de expertos internacionales se han juntado para reunir evidencias científicas y una serie de recomendaciones que ayuden a paliar este sedentarismo laboral. Por fin se reconoce la importancia que tiene la actividad física en el terreno laboral.

El objetivo es animar a las empresas a que reduzcan el tiempo que sus empleados pasan sentados, y especialmente, guiarles sobre cómo hacerlo. Si muchas compañías fomentan que sus trabajadores dejen de fumar y beber, sigan una dieta saludable o reduzcan su estrés, también deberían advertir a sus equipos de los peligros que conlleva pasar demasiado tiempo sentados.

Las instrucciones que se dan son las siguientes: pasar al menos dos horas al día levantado y caminando ligeramente (lo ideal, apuntan, es avanzar hasta que ese período sea de cuatro horas), combinar el tiempo de estar de pie con el de estar sentado, y evitar los períodos de parón, aquellos en los que estamos de pie sin más, es decir, parados.

Para alternar ese estar de pie con estar sentado, y viceversa, en la guía se hace especial hincapié en la importancia del entorno y del mobiliario, y apuntan que hay escritorios adaptados específicamente para ambas posturas (que ya tienen el 90% de los trabajadores de los países escandinavos) que podrían ayudar a conseguir esto, sin distraer la actividad laboral.

Caminar durante dos horas de la jornada laboral es altamente beneficioso, porque es evidente que esto no siempre es compatible con el ritmo del trabajo o con determinado tipo de actividad. En este sentido, los responsables de la guía se encargan de subrayar los beneficios que tienen para las empresas poner en marcha medidas que reduzcan las horas que sus empleados pasan sentados: "un entorno laboral menos sedentario tiene beneficios para el empleado y para la empresa, como puede ser ahorros económicos derivados de la mejora de la productividad, la rentabilidad, y la reducción de las enfermedades y el absentismo laboral". Esto no es algo despreciable si consideramos que los países desarrollados se enfrentan a un envejecimiento de sus trabajadores, ya que la edad de la jubilación está aumentando.

El estudio complementan sus afirmaciones con datos: según las estadísticas más recientes, de 2014, en Reino Unido, de los 131 millones de días perdidos por enfermedad, la mayoría de ellos (el 25%), son debido al dolor de espalda, de cuello, o de músculos. Sin duda, pasar mucho tiempo sentados, muchas veces en posturas inadecuadas, o con una silla mala, son factores contribuyentes. De ahí la inssistencia en que tenemos que hacer ejercicio en nuestro tiempo libre, pero la actividad física también tiene que estar presente en lo que se supone que es un gran período de nuestro día: la jornada laboral.

Fuente: elmundo.es/salud

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