Dilema veraniego: ¿Cerveza o tinto de verano?

Dilema es un argumento que está formado por dos proposiciones contrarias y disyuntivas: al conceder o negar cualquiera de estas dos proposiciones, queda demostrado aquello que se quería probar. En el lenguaje cotidiano, se entienda al dilema como un problema que puede resolverse a través de dos soluciones pero que ninguna de las dos resulta completamente aceptable o, por el contrario, que las dos son igualmente aceptables. En otras palabras, al elegir una de las opciones, la persona no queda del todo conforme. Lo que hace un dilema es poner a un individuo en una situación de duda, debatiéndose entre dos alternativas. El dilema puede generarse por diversas cuestiones.

Bueno a lo que nos atañe, hasta los incondicionales de la cerveza titubean unos segundos ante la imagen de un vaso de vino rebajado con gaseosa o limón y una buena cantidad de hielo. Pero si la demanda de su paladar no es definitiva a la hora de decidirse, le damos unos cuantos datos para inclinar la balanza de uno de los dos bandos. ¿Cerveza o tinto de verano?

verano

Algunas razones científicas para escoger entre una bebida y otra, según sus motivaciones:

  • ¿El verano es de las rubias? Una buena parte de los 42,8 litros de cerveza per cápita de media que consumen los españoles a lo largo del año se concentra durante los meses veraniegos. Solo el 38 % de la cerveza se consume en casa, mientras que el 62 % se saborea en público. Habría que buscar la razón en nuestras opciones alternativas. A la cabeza, el tinto de verano. Entre sus atractivos, hay que destacar que aúna el sabor del vino –y a cultura vinícola no hay quien supere a los españoles–, con un contenido algo menos alcohólico y el poder frío de un refresco para calmar la sed.

    En cuanto al consumo de cerveza, también barremos para casa. El 90 % de la que se bebe en España es de procedencia autóctona y los grupos Mahou-San Miguel, Heineken y Damm se reparten más del 50 % de las ventas, con el primero a la cabeza.
     
  • Con moderación y alevosía. Nadie duda a estas alturas de los beneficios del consumo moderado de alcohol. En el año 2005, se incluyó el vino y la cerveza en la famosa Pirámide de la Alimentación Saludable. Por supuesto, con la condición del “consumo moderado”. La clave está en determinar qué se entiende por moderado. ¿Tres cervezas al día?, ¿cuatro copitas de tinto?… En líneas generales, se puede decir que con dos o tres unidades de alcohol al día nos encontramos dentro de los límites de lo socialmente permitido. Y, según la literatura científica, la traducción numérica sería de 600 ml al día para varones y 400 ml para mujeres.
     
  • ¿Cuestión de clima? El clima tiene mucho que ver, pero hora bien, a la hora de elegir entre cerveza o tinto, conviene tener en cuenta una serie de factores. Ambos tienen un contenido similar en alcohol, en torno al 5 %.

    La cerveza se lleva la palma en cuanto a contenido en vitaminas y minerales. Se trata de un potente cóctel de nutrientes como calcio, magnesio, fósforo y vitamina B5 ácido fólico". Sin embargo, teniendo en cuenta las cantidades diarias recomendadas de cada nutriente, el aporte nutricional de una cervecita sobe nuestra dieta tampoco sería especialmente significativo. La cerveza alimenta más que el tinto de verano, pero el vino, por su parte, tiene importantes beneficios en el sistema cardiovascular, por su alto contenido en polifenoles y antioxidantes.

    Sin embargo, con el tinto de verano cabe el riesgo de beber de más. Debido a las burbujas y la baja temperatura a la que se toma, no se tiene una percepción real del alcohol consumido y se tiende a pedir más y más. En contraposición, un aspecto importante a valorar, es el de las personas que tienen predisposición a las digestiones lentas, gases o hinchazón abdominal. En estos casos, el consumo de cerveza no está recomendado, ya que al tener un elevado contenido de levaduras puede hacer que empeoren los síntomas.
     
  • ¿Y si estoy a dieta? Desde el punto de vista calórico, las diferencias no son significativas. Un vaso de cerveza tiene alrededor de 97 calorías, mientras que un tinto de verano ronda las 100. La situación cambia notablemente si nos decidimos por las versiones sin alcohol o 0,0%. Unos 100 ml de cerveza 'sin' aporta entre 21 y 24 calorías (dependiendo de la marca), mientras que la cerveza 0,0 % es aún más inofensiva para la línea, con un aporte calórico de entre 12 y 23. Si nos mueven estos motivos, entenderemos por qué el tinto de verano “sin”, cada vez gana más seguidores. Sin alcohol y sin azúcar, solo aporta 1 caloría por 100 ml.
     
  • Después del deporte, una cervecita. ¿Conocías la existencia de los Beer Runners? Se trata de un grupo internacional que defiende el consumo de cerveza después de una carrera. Sus seguidores defienden los beneficios del consumo moderado esta bebida –de las que más de un 90 % es agua–, y el resto un cóctel de potasio y polifenoles que contribuyen a recuperar las fuerzas. ¿Mejor que el vino? Sí. El aspecto vasodilatador de esta bebida no congenia tan bien con el ejercicio físico.
     
  • Desmontando el mito de la “sin”. Cuidado, hay que dejar muy claro que solo el “0,0 %” en el etiquetado exime por completo a una bebida de contenido alcohólico. Bajo el término “sin alcohol” se pueden encontrar porcentajes que llegan incluso al 1 %.

Fuente: elpais.com.

 

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