Equípate con pies y cabeza

Si te has decidido a comenzar a caminar, lo siguiente es pensar en el equipamiento que necesitas. En ese punto es cuando te asaltan las dudas sobre: las zapatillas que son adecuadas, o en cuando a la manera de vestir.

Vayamos por partes, empezaremos la casa por los cimientos, en este caso son los pies. No puede usar cualquier calzado si vas a poner a trabajar tus pies durante 30 minutos o más. Un error común, es pensar que caminar es un deporte de bajo impacto, y por lo tanto vale cualquier calzado, y eso no es verdad. Las lesiones más comunes de los caminantes suelen ser por un calzado poco adecuado: sobrecargas en las rodillas, tendinitis, lumbalgias... que se producen porque las zapatillas no absorben bien el impacto de la pisada.

¿Y qué calzado lo absorbe bien? Las zapatillas específicas para caminar y las de correr, pues el movimiento al andar o al correr es muy parecido, lo que varía en uno y otro caso es la fuerza del impacto, y cuando vamos corriendo es mucho mayor. Para caminar nos vale perfectamente un tipo de zapatilla de correr. Es la más cómoda que existe: estable, ligera e incluye tecnología de amortiguación, como aire inyectado o siliconas que suavizan los impactos. Alguien que camine con frecuencia va a reclamar estabilidad y amortiguación.

A la hora de elegir la zapatilla adecuada hay que tener en cuenta muchos aspectos. El peso de la persona, el apoyo, los kilómetros que vas a hacer, el terreno, si tienes el pie ancho o estrecho, si tienes el empeine alto o bajo... Si dos personas con diferente pie llevan la misma zapatilla, a uno de los dos le va a hacer daño seguro. Una vez que tenemos esto claro, la pregunta es: ¿necesitamos hacer una gran inversión en el calzado? No hace falta irse a una gama muy alta, con que lleven una amortiguación en el talón es suficiente, así que valdría con una gama media o baja. En cualquier caso, es recomendable ir a una tienda especializada, en la que haya un profesional que nos asesore, y probarse el material.

Y para hacer esto bien, usemos los calcetines con los que camina habitualmente y pruébate ambos pies. Las zapatillas no deberían quedar ni muy justas ni muy holgadas, su pie debería tener sitio en la parte delantera ya que al caminar se va a dilatar y a desplazar hacia delante. Prueba varios modelos y fíate del personal especializado que te atiende.

Vayamos ahora a la segunda parte: el cuerpo. ¿Con qué cubrirlo? A partir de ahora, y para siempre, erradica el algodón de su cajón de ropa deportiva: acumula la humedad, no mantiene su temperatura corporal y no le protege del viento. Es recomendable utilizar ropa de microfibra, que expulsa el sudor hacia fuera y mantiene su cuerpo caliente y seco.

¿Cuál sería el equipamiento básico?

Camiseta técnica (de microfibra), ya sea de manga corta o larga; pantalones anchos o mallas, un cortavientos (chaqueta que evita que nos dé el viento en el cuerpo y que además aguanta una fina lluvia); calcetines, una vez más, de tejido técnico y no de algodón, ya que estos tienen costuras que pueden producir rozaduras, y en el caso de las mujeres, un sujetador deportivo. Hay que equiparse con ropa cómoda y ligera. Es mejor seguir el principio de la cebolla: llevar varias capas de ropa para poderlas quitar una por una. Se pueden añadir guantes y gorro en invierno, y en caso de un sol de justicia, una gorra o visera. Y respondiendo a su última duda: tranquilo, todas estas prendas también las podrá encontrar en discretos colores.

Fuente: elpais.com

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