Libro: Caminar

Caminar es uno de los deportes más practicados en el mundo. Es una actividad natural al ser humano que casi todo el mundo Libro: puede practicar ajustando ritmo, distancia o dificultad del trayecto. De horario libre, gratuita y saludable, es muy común recibirla como receta para la salud, contra el sobrepeso o, incluso, contra la ansiedad.

Pero no se debe confundir caminar con pasear, o al menos eso asegura Juan Marqués, autor del prólogo de Caminar (Nórdica Libros), un librito que recoge un texto de William Hazlitt y otro de Robert Louis Stevenson que son una celebración del arte de mover las piernas y disfrutar (a solas) del trayecto y de la morada que espera al final.

Y son un elogio también de la soledad. "No es que convenga estar solo a la hora de caminar, sino que es muy probable que quien se lance a caminar acabe solo", asegura Marqués.

Tiene el caminar algo de metáfora de la gesta deportiva individual: desde la salida perezosa a la llegada del clímax, del yo inicial a la completa identificación con el paisaje, de la mente en ebullición durante el esfuerzo al premio de la llegada a destino con la sensación de haber cumplido un objetivo. Caminar es una forma de descubrir y de olvidar. "Todo ese espacio del mapa que no tenemos ante nosotros está en blanco", decía Hazlitt.

Sinopsis:

«Pasear es un entretenimiento distinguido, burgués, ocioso, elegante…; caminar es más bien algo instintivo, natural, salvaje. Pasear es un rito civil, y caminar es un acto animal. Pasear es algo social, y caminar algo más bien selvático, aunque sea por las calles de una ciudad. El que pasea se imagina paseando, o gusta de observarse según la perspectiva de los otros; el que camina es, en ese sentido, extrovertido, solo le importa el afuera. El que pasea coquetea diciendo que sale a buscarse a sí mismo, a conversar machadianamente con uno mismo, a reunirse consigo mismo, a reencontrarse o reconstruirse…; el que camina tampoco sabe nada pero por lo menos ya ha alcanzado a darse cuenta de que hay poco que escarbar dentro de sí, y rastrea vorazmente el exterior, las calles, los campos, los cielos. [...] Caminar es algo que está decisivamente relacionado con la independencia y con la libertad.» (Del prólogo de Juan Marqués.)

 

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