¿Sustituir el ejercicio físico por el sexo?

En un anterior artículo, titulado El sexo, quema más calorías que una caminata, comentaba sobre un reciente estudio realizado por la Universidad de Montreal, en Canadá, que arrojó nuevos resultados: teniendo en cuenta las calorías consumidas en cada encuentro  –101 para los hombres y 69 para las mujeres–, tener sexo es tan saludable como caminar durante 30 minutos, pero menos que correr el mismo período de tiempo.

Pero el el artículo ¿Podemos sustituir el ejercicio físico por el sexo?, publicado por elmundo.es, parece contradecir al anterior, pues menciona que el esfuerzo físico que supone subir por las escaleras hasta un segundo piso es similar al que se hace cuando se está realizando el acto sexual. Mucho o poco, el sexo supone también ejercicio físico, pero cualquier actividad que implique mover el cuerpo, lo es ya de por sí. Por tanto, los expertos recuerdan que no es buena idea pensar en el sexo como una simple parte de una tabla de ejercicios.

La actividad sexual, aunque supone un ejercicio físico, no tiene en sí misma como fin la realización de ese ejercicio. Sus componentes esenciales son otros y están vinculados a la erótica y al placer.

chisteDe este modo, es erróneo el mensaje de 'sexo para adelgazar'. Si tenemos en cuenta que la actividad sexual puede oscilar desde una relajante sesión de caricias, hasta una actividad física intensa, dependiendo de las prácticas y posiciones, resulta muy poco apropiado recomendar el sexo de forma genérica para adelgazar, como se podría recomendar una hora de caminata al día o 30 minutos de biciclet

Debemos tener en cuenta que lo que cada persona necesita para adelgazar depende de su edad y de otros factores (condición física, sexo, etc.) que normalmente, se han de valorar para saber qué tipo de ejercicio físico hay que recomendar. Es obvio que a una persona deportista no le adelgazaría caminar 30 minutos al día, mientras que a una persona sedentaria, ese podría ser un muy buen primer paso para perder peso.

El sexo no tiene que ser 'vigoroso'

Uno de los mitos que refuerza la vinculación entre ejercicio físico y actividad sexual es la imagen del sexo como algo que necesariamente tiene que ser vigoroso y muy activo. Y nada más lejos de lo que para muchas personas es placentero y excitante. Una relación serena, tierna y delicada es para muchas personas más placentera que un encuentro violento o vigoroso.

De la misma forma el valorar el sexo como ejercicio físico puede contribuir a la imagen gimnástica y finalista que tienen las relaciones sexuales y que, en definitiva, es uno de los factores que condicionan la aparición de disfunciones y problemas.

Por otro lado, sería necesario determinar qué posturas y qué tipo de prácticas serían las adecuadas para provocar un gasto energético determinado, y además, todo lo que suene a 'normativo' en relación al sexo puede conllevar frustraciones y desvalorización personal.

Hacer ejercicio físico es bueno, y si lo que hacemos nos lleva a obtener placer, mucho mejor. Pero ese aspecto de la actividad sexual no es ni mucho menos el más importante a destacar: De la sexualidad se pueden obtener muchas y mejores gratificaciones como autoestima, autovaloración, satisfacción sexual, comunicación, intimidad, amor etc.

Problemas cardiovasculares

En algunas afecciones cardiovasculares, existe una preocupación por parte de los pacientes y de sus parejas a reanudar la actividad física. Sin embargo, según la evidencia científica, no hay que tenerle miedo al sexo después de un infarto. Tras un periodo de tiempo razonable, el paciente tiene que saber que cuando note que su cuerpo está preparado para hacer ejercicio físico, como caminar o pasear, también lo estará para la actividad sexual.

Algunos estudios han intentado medir el gasto energético que la actividad sexual supone, y aunque es difícil esta medición ya que existe gran variabilidad en los encuentros sexuales humanos, se ha tomado como referencia la actividad coital heterosexual en parejas estables.

La mayoría de los estudios coinciden en indicar que el gasto metabólico que supone un coito vaginal en estas condiciones estaría alrededor de los 6 METS (1 MET es el gasto metabólico o consumo de oxígeno en reposo, y todas las actividades físicas se pueden expresar como múltiplos del MET). Por tanto, en el caso de los pacientes cardíacos, cuando pueden someterse a un ejercicio físico que suponga ese gasto metabólico -equivalente a subir andando a un segundo piso-, se supone que también pueden reanudar su actividad sexual.

Por otro lado, en el mundo del deporte, a raíz de la creencia de que el sexo supone un esfuerzo físico de intensidad moderada, existe cierta controversia sobre si la práctica sexual previa a la competición deportiva puede ser beneficiosa o perjudicial para el rendimiento de los deportistas. Pero, sin duda, son más los beneficios que puede reportar en el plano emocional, en cuanto al efecto de relajación que puede generar en el deportista, que el coste físico que para alguien entrenado supone.

Está claro, por tanto, que practicar ejercicio físico y hacer deporte contribuye a mejorar nuestra salud y, por lo tanto también, nuestras relaciones. Pero los especialistas insisten: "el sexo a pesar de suponer una actividad física por el simple hecho de estar moviéndote no tiene esa finalidad en sí mismo".

Fuente: elmundo.es

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