Velocidad estándar al caminar

Aquí presento algunos datos curiosos e interesantes sobre el tema de las caminatas.

Científicos de las universidades de Middle Tennessee (Estados Unidos) y Strathclyde (Reino Unido) se propusieron ponerles cifras, y para ello dotaron de podómetros a los 130 participantes de su estudio.

Tras analizar los resultados, concluyeron que caminar consiste en recorrer, de media, 89,7 metros en un minuto, es decir, a una velocidad de 5,3 km/h.

Se puede hablar de una práctica de jogging cuando en un minuto somos capaces de recorrer 183,7 metros de media, 11 km/h.

Un estudio de la Universidad de Madison (Estados Unidos), tras analizar la actividad en 11 pasos de cebra del estado de Wisconsin a lo largo de dos veranos, halló que los peatones que caminan en grupo lo hacen más despacio. En una sesión en grupo puede ayudarnos a mantener un ritmo constante y detectar, además, si nos estamos pasando. Si vas en grupo puedes ir hablando, vas entretenido, y no te obsesionas con ir más deprisa o más lento. De hecho, el ritmo recomendable es el que permite hablar con el que está al lado; en el momento en que no puedes hacerlo puede significar que estás superando los niveles aeróbicos recomendables. En tal caso, hay que levantar el pie del acelerador.

Un estudio de 2011 realizado por un nutrido equipo de investigadores de universidades de varios países, entre ellas la Universidad Autónoma de Barcelona, sostiene que caminar deprisa es sinónimo de vitalidad. Los científicos llegaron a esa conclusión después de analizar la velocidad del paso de más de 34.000 personas mayores de 65. Tras un seguimiento clínico de 14 años, descubrieron que, en un porcentaje significativo, aquellos que avanzaban más despacio se habían muerto antes. La velocidad de los andares puede ser un indicador simple y accesible de la salud de una persona mayor, concluyeron los expertos. Caminar a un ritmo intenso, determinó un trabajo del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California (Estados Unidos), está relacionado con una mayor esperanza de vida, mientras que una marcha lenta (recorrer menos de 400 metros en seis minutos) incrementa el riesgo de mortalidad, incluso entre quienes practican ejercicio regularmente.

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